Editorial - HQÑ
Género - Romántica actual
Puntuación ★☆☆☆☆
El juego ha empezado, ¿quién anotará el primer punto en el marcador?El sueño de Jason Wilder de alzar la Copa Stanley por segunda ocasión se hizo trizas de la noche a la mañana. Con un futuro incierto en las ligas profesionales de hockey, Jason se ha convertido en la sombra del vibrante hombre que una vez ocupó los titulares deportivos. Cansado de revivir su tragedia personal, se refugia en Lake Placid, Nueva York, en busca de tranquilidad. Pero eso es lo último que encuentra al toparse cara a cara con una persona que lo desprecia sin ocultarlo: Ava Carpelli, la única mujer a quien ha tratado, sin éxito, de olvidar.El primer impulso de Ava al encontrar a Jason detrás del suntuoso escritorio es dar media vuelta y alejarse. Tan solo su sensatez financiera se lo impide: necesita el puesto de trabajo que Jason ha ofertado. Verlo reabre viejos resentimientos que creía olvidados, pero está convencida de que podrá seguir odiándolo con la misma fuerza con la que una vez lo amó.
Opinión personal
Un desastre
perfecto, posee un argumento
que, a simple vista, puede generar el interés suficiente, como para convertirse
en una lectura necesaria para el lector. A pesar de llegar a narrar una
trama acostumbrada, que refleja aquellos recursos literarios más conocidos del
género, refleja una sencillez que parecía prometer un entretenimiento,
desprovisto de desbordantes giros complejos en una argumentación básica. El
atractivo del que hace gala en sus líneas explicativas, llega a convencer con
el primer vistazo, muy capaz de brindar aquello que se promete y que
resulta atrayente para un espectador acostumbrado al romance más clásico, que
se ve en la necesidad de disfrutar de historias distendidas, en las que la
sencillez prima sobre demás elementos literarios.
Sin embargo, su desarrollo y construcción, se aleja considerablemente de aquellas expectativas previamente generadas. Sus capítulos, no llegan a ofrecer la naturalidad esperada y su transcurso y evolución, en distintos momentos de su relato, resultan abruptos, rompiendo así con el ritmo de lectura. Su trama principal, en ocasiones sucumbe a los tópicos más tradicionales del género, que lo alejan notablemente de cualquier contenido entendido como novedad. Su crecimiento argumental, parece quedar en un segundo plano, a expensas de otros muchos recursos literarios que ensombrecen otros, que bien pudiera considerarse atractivos.
A través de sus capítulos, uno se mete en la piel de dos personajes principales, con una construcción demasiado engullida, en un contenido exento de complejidades o de aristas que lograran llamar la atención. Sus personalidades, con frecuencia, es esconden tras recursos que evidencian un desarrollo demasiado plano. A pesar de sus constantes cambios de perspectivas, con una presencia notable dentro de la trama, me ha costado sentir esa conexión anhelada, quizás debido al escaso detenimiento en las emociones de cualquiera de ellos pudiera experimentar, y que, en un principio, pudieran enternecer dentro del relato principal. Su romance, por otra parte, resulta poco vistoso, demasiado acostumbrado y poco cautivador, con una presencia que no destaca demasiado y que pierda fuerza a lo largo del pasar de páginas.
Kristel Ralston posee un estilo de narración que no me ha convencido, debo admitir que no he sabido disfrutar de él. Su particular escritura, no solo no me ha logrado atrapar, sino que como lectora me ha alejado del relato, hasta el punto que me he visto tentada a abandonar su lectura. Su elección como lectura, no ha logrado colmar todas aquellas expectativas de entretenimiento, cosechadas con la lectura de su argumentación a pesar de este parecer prometedor.
Respecto al ritmo sobre el que se envuelve su historia, no se aleja demasiado de lo normalizado dentro de este tipo de tramas e historias. El corto espacio brindado a las emociones, no llega a convencer del todo, alejando de sí esa cercanía que uno siempre busca. Su evolución, se envuelve en un desarrollo lento y demasiado sosegado, debido a los escasos giros argumentales y su exclusiva apuesta por el contenido mayormente adulto, en detrimento de las emociones que pudieran surgir entre sus personajes principales.
Un desastre perfecto, ha sido una historia que no me ha convencido y que no me ha hecho sentir esa emoción siempre buscada. A lo largo de sus páginas, me ha sido imposible desprenderme de la sensación que su historia, no estaba destinada a mí. Un romance poco colorido y con una escasa apuesta por la novedad y la emotividad.

