Vacaciones

30 de junio de 2021


¡¡Aeternam Dea se va de vacaciones!!

Como ya va siendo habitual por estas fechas, el blog se toma unos días de descanso para así volver con más fuerza en Septiembre. Durante estos meses de verano, aprovecharé para leer todos aquellos libros que permancecen en mi lista de pendientes, que son muchos. Serán días de descanso muy necesarios, pero eso no significará que esté del todo desaparecida, puesto que mi intención es estar algo activa en las redes sociales, sobretodo en Instagram, al menos es mi porpósito, seguir mostrándoos mis lecturas y una breve pincelada de mis opiniones y que, posteriormente os reflejaré aquí en el blog a la vuelta de las vacaciones. Lo cierto, es que se me hacía ya necesario descansar un poco, algo que podéis haber visto vosotros puesto que, últimamente las entradas en este rincón eran más espaciadas y las lecturas más escasas por mi parte.

Espero que, estos días os sirvan al igual que a mí para desconectar y descansar de ese estrés que nos ha acompañado últimamente por la pandemia. Que copéis vuestras horas de entretenimientos de esos libros pendientes que os guardáis en vuestras listas y que por suepuesto, estéis bien. Septiembre está a la vuelta de la esquina y, antes de que os déis cuenta estoy de vuelta dando guerra.

Por suepuesto, estoy a vuestra disposición no solo en las redes sociales sino también podéis comunicaros conmigo a través del correo eléctrónico que tenéis en la pestaña de contacto. No dudéis en comentarme cualquier cosa que, os responderé a la mayor brevedad posible. Sin más, pasad un buen verano.

Nos vemos en Septiembre

Reseña. Novio por treinta días

21 de junio de 2021


Novio por treinta días, de Whitney G.

Editorial – Phoebe
Género – Romántica actual, contemporánea, adulta
Puntuación ★★★★☆

Nunca debería haber aceptado ese acuerdo…
Hace treinta días, mi jefe —un tiburón de Wall Street— acudió a mí con una oferta que no pude rechazar: poner mi firma en una línea de puntos y fingir ser su prometida durante un mes. Si accedía, podía rescindir mi contrato laboral con una indemnización por despido «extremadamente generosa».
Las normas eran muy sencillas: prohibido besarse y tener sexo. Solo había que fingir que nos queríamos ante la prensa, aunque desde el día que lo conocí siempre había deseado borrarle esa estúpida sonrisa de superioridad de la cara.
Lo cierto es que no tuve que pensármelo dos veces. Firmé y comencé a contar los segundos que me faltaban hasta librarme al fin de su chulería de alta gama.
Solo aguanté un minuto…
Nos peleamos durante todo el viaje de cuatro horas hasta su ciudad natal y no conseguimos dar una impresión convincente ante la prensa que nos esperaba. Pero lo peor fue que, justo cuando iba a arrancarle aquel gesto arrogante de la cara, se quitó la toalla de baño delante de mí, a propósito, y me dejó sin palabras con su miembro de veinte centímetros, para «demostrarme quién era el más importante» en nuestra relación. Después me dedicó su estúpida sonrisa de suficiencia de nuevo y me preguntó si quería que consumáramos lo nuestro.
Y lo peor de todo es que ese fue solo el primer día.
Todavía quedaban otros veintinueve por delante…

 
Opinión personal

Este libro, cuya extensión puede llegar a ser considerada algo más corta de lo acostumbrado, trata de convertirse en una lectura de sumo entretenimiento para un lector que simplemente debe caer rendido ante lo narrado. Sus escasas páginas y ligeros capítulos, trasforman a su historia en simple soplo de aire fresco, que apenas nos acompaña durante un día, pero que sin embargo lograr provocar esa buena sensación que solo propician las buenas elecciones.

Su autora, Whitney G., ya comienza a ser una vieja conocida dentro del mundo de la literatura romántica. Su estilo de narración no pasa desapercibido para un espectador ávido de buenas historias y romanticismo únicos. Sus últimas publicaciones en España, nos ayudan a disfrutar de unas tramas algo más ligeras y menos pretenciosas que solo buscan servir de ejemplo en lo referente a que extensiones algo más livianas deben de formar parte de nuestras elecciones y de ese exclusivo grupo de novelas referenciales.

Novio por treinta días, contiene en su interior todos aquellos elementos que siempre se buscan entre el público asiduo al género. Su objetivo único es enamorar y, para ello, se esfuerza en lograr que nos olvidemos de que pronto debemos de decir adiós a sus personajes y que su visita es corta. La intensidad de sus historias, no son más que una mezcla perfecta entre romance y sensualidad, basándose en un equilibrio óptimo y que siempre es bien acogido entre nosotros, aquellos exigentes lectores que siempre buscan la comodidad de un relato armonioso basado en el amor, pero también la típica conexión física entre dos personajes muy característicos y coloridos.

En su entretenimiento, la escritora se rodea de unos protagonistas con gran presencia en sus páginas. Unos protagonistas que están a la altura de cualquier mínima exigencia por nuestra parte. A su alrededor, se da forma a una historia de amor sencilla, exenta de grandes pretensiones, pero cargada de naturalidad. No es más que un relato típico y acostumbrado, pero que consigue arrancarnos las mejores sensaciones finales. Aunque si bien es cierto, que quizás se reviste de una menor dosis de sentimentalismo, uno no debe hacer más que apostar por su lectura con ojos cerrados y lleno de la seguridad de que su lectura conseguirá ofrecernos aquello que buscábamos en un inicio.

Whitney G., vuelve a hacer su magia. Con una gran elegancia, da comienzo y final a una historia argumentada en base a capítulos cortos, pero ciertamente directos que logran mantenernos enganchados hasta su mismo final. Novio por treinta días, no es más que lo que aparenta ser, no descubre un nuevo mundo literario, sino que explora aquel que de sobra ya conocemos y aun así no le resta ni un solo ápice de importancia. Su sencillez, lo convierte en una elección envidiable, capaz de arrancarnos gustosas sonrisas y convertirse en un remedio infalible para el aburrimiento o la indecisión. Revestido de un ritmo siempre álgido, se alcanza pronto su final, pero con ello no se genera la sensación de cierta falta de profundidad. Su argumentación es detallada y su desarrollo apuesta por la sencillez como bandera y seña de identidad, sin desprenderse de todos aquellos elementos que deben de formar parte de este tipo de libros. El romance es patente, es jovial y sobretodo, es entretenido y, en base a ello, debe de convertirse en una elección estrella para nosotros, los ávidos lectores.

Whitney G., nunca llega a decepcionarnos. Ella mejor que nadie, sabe lo exigentes que somos entre nuestras elecciones, nuestras búsquedas perpetuas de romances a la altura de nuestras propias expectativas. Lo nuevo de la editorial Phoebe, pretende convertirse en una lectura de verano óptima, memorable y recomendada y todo ello lo cumple con creces. Novio por treinta días, es un libro cuya apuesta es directa, una lectura que se libra de los acostumbrados circunloquios. Sus páginas, no son más que la plasmación de un romance entre dos personas que deben de valerse de una mentira para aceptar el hecho de que hay sentimientos que no pueden negarse.

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